Santo Domingo.-El 68.2 % de los nacimientos registrados en República Dominicana durante 2025 se produjo mediante cesárea, mientras que el 31.8 % correspondió a partos vaginales. Esta proporción se encuentra muy por encima de los indicadores internacionales y representa un desafío para la calidad de la atención materna en el país.
Los resultados forman parte de la ENHOGAR-MICS 2025, encuesta elaborada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con el respaldo técnico y financiero del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
La diferencia resulta todavía más marcada cuando se analiza el lugar donde se producen los nacimientos. En los establecimientos del sector privado, el 89 % de los partos terminó en cesárea, mientras que en los centros de salud públicos este procedimiento representó el 52.8 %.
La proporción registrada en República Dominicana se encuentra aproximadamente 25 puntos porcentuales por encima del promedio de América Latina y el Caribe, calculado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 42.8 % para el período comprendido entre 2010 y 2018. En el ámbito mundial, la estimación fue de 21.1 %.
Unicef señaló que la cesárea puede ser indispensable y salvar vidas cuando existen condiciones médicas que justifican su realización. No obstante, advirtió que, al tratarse de una cirugía mayor, también puede representar riesgos tanto para la madre como para el bebé.
Entre las complicaciones que pueden presentarse en la mujer se encuentran las infecciones, hemorragias, efectos asociados a la anestesia y una recuperación más lenta. Asimismo, una cesárea puede aumentar la posibilidad de determinadas complicaciones obstétricas en embarazos posteriores.
En cuanto a los recién nacidos, este tipo de procedimiento puede relacionarse con problemas respiratorios, especialmente cuando la intervención se realiza antes de que el embarazo alcance el término.
La OMS no recomienda una proporción específica de cesáreas que deba aplicarse de manera uniforme en todos los países. Su orientación es que este procedimiento se efectúe cuando exista una necesidad médica y que los servicios de salud proporcionen una atención segura y de calidad.
República Dominicana ha demostrado que es posible ampliar el acceso a la atención prenatal. Ahora, el desafío es garantizar que cada embarazo y cada parto reciban servicios de calidad, respetuosos de los derechos de las mujeres y sustentados en la mejor evidencia científica”, manifestó Anyoli Sanabria, representante adjunta de Unicef en República Dominicana.
Con el objetivo de determinar los factores que explican la elevada frecuencia de cesáreas y contribuir al diseño de estrategias de mejora, UNICEF destaca la utilidad de instrumentos como la Clasificación de Robson.
Esta herramienta permite organizar a las mujeres de acuerdo con sus características obstétricas y establecer en qué grupos se concentra la mayor cantidad de procedimientos quirúrgicos.
El organismo también propone evaluar los protocolos y procedimientos clínicos, fortalecer el uso de guías sustentadas en evidencia científica y ofrecer mayor información a las mujeres, de manera que puedan participar en la toma de decisiones informadas sobre su embarazo y parto.
Los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025 también evidencian progresos importantes en el acceso a los servicios de salud materna. El 97.6 % de las mujeres entre 15 y 49 años que tuvo un nacido vivo en los dos años anteriores recibió atención prenatal de parte de personal capacitado.
De igual manera, el 97.5 % recibió pruebas de sangre, el 96.9 % tuvo controles de presión arterial y el 96.6 % fue sometido a pruebas de orina.
A pesar de estos avances, todavía se mantienen brechas relacionadas con el nivel socioeconómico en la atención después del parto. El 84.7 % de las mujeres pertenecientes al quintil de menores ingresos recibió una evaluación posnatal durante los dos días siguientes al nacimiento, frente al 97 % registrado entre las mujeres del quintil de mayores ingresos.
Ante este panorama, UNICEF exhortó a continuar fortaleciendo la calidad de la atención materna y neonatal en República Dominicana, mediante servicios seguros, oportunos y respetuosos, además de garantizar información adecuada y acompañamiento a las mujeres durante el embarazo, el parto y el período posterior al nacimiento.
