Santo Domingo.- El estrés psicológico podría reactivar la inflamación en las articulaciones de personas con artritis reumatoide, incluso cuando la enfermedad se encuentra en remisión. Una investigación liderada por científicos japoneses identificó un posible mecanismo biológico que ayudaría a explicar esta relación.
El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, fue realizado por investigadores de la Universidad de Chiba y varios hospitales de Japón, quienes analizaron cómo las respuestas del organismo al estrés pueden contribuir a la reaparición de la inflamación.
Para investigar este fenómeno, los científicos realizaron experimentos con ratones en los que la artritis había alcanzado un estado similar a la remisión. Después, sometieron a los animales a períodos de estrés por inmovilización y observaron que la inflamación articular volvía a activarse.
Los análisis permitieron identificar una cadena de respuestas que involucra al sistema nervioso simpático y al tejido adiposo pardo, una clase de grasa corporal que participa en la regulación de la temperatura. Según los resultados, la activación de este tejido provocó la liberación de interleucina-6 (IL-6), una proteína que interviene en los procesos inflamatorios.
Los investigadores también identificaron células y mecanismos dentro de las articulaciones que responden a esta proteína y contribuyen a reactivar la inflamación. Además, comprobaron que el bloqueo de determinados receptores redujo considerablemente los brotes inducidos por el estrés en los animales estudiados.
Shigeru Tanaka, uno de los investigadores, explicó que los efectos del estrés podrían involucrar tejidos y procesos que van más allá de las células inmunitarias tradicionalmente relacionadas con las enfermedades autoinmunes.
Por su parte, Hiroshi Nakajima señaló que estas vías podrían investigarse para desarrollar futuras estrategias terapéuticas que permitan controlar la inflamación sin recurrir a una supresión generalizada del sistema inmunitario.
Los hallazgos respaldan la hipótesis de que los tejidos pueden conservar una especie de «memoria inflamatoria», capaz de reactivarse ante determinados estímulos. Sin embargo, los experimentos se realizaron en ratones, por lo que todavía se necesitan investigaciones en humanos para determinar hasta qué punto este mecanismo explica los brotes de artritis reumatoide en pacientes.
El estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la relación entre el estrés y las enfermedades inflamatorias, aunque no demuestra que el estrés sea la causa única de los brotes ni que controlar el estrés pueda sustituir los tratamientos médicos.
