Redacción.- La tragedia registrada en los Himalayas, en la región de Langtang, continúa bajo investigación mientras los equipos de emergencia mantienen las labores de búsqueda tras un devastador derrumbe que dejó más de 1,400 muertos y cerca de 5,845 desaparecidos entre Nepal y China.
El fenómeno ocurrió el pasado 26 de agosto, cuando una parte de la montaña colapsó y provocó inundaciones que destruyeron carreteras, puentes y viviendas en comunidades cercanas.
Expertos analizan ahora si las altas temperaturas y el deshielo pudieron contribuir al debilitamiento de la zona. El área afectada se encuentra a gran altitud, donde los efectos del cambio climático han acelerado el derretimiento de nieve y hielo.
Uno de los datos que ha llamado la atención de los investigadores es que, durante los seis días previos al derrumbe, las temperaturas promedio del glaciar, situado a unos 5,200 metros sobre el nivel del mar, rondaron los 5 grados Celsius, un registro considerado excepcional para esa época del año y que no había sido superado en más de 55 años.
Los científicos estudian además el posible deterioro del permafrost, una capa de suelo congelado que funciona como una especie de cemento natural y ayuda a mantener estables las paredes rocosas. Su descongelamiento puede facilitar la entrada de agua en las grietas y aumentar el riesgo de deslizamientos y desprendimientos de tierra.
Aunque la relación entre el calor extremo y el derrumbe todavía está siendo estudiada, algunos expertos consideran que las temperaturas registradas difícilmente se habrían producido con la misma frecuencia sin la influencia adicional del cambio climático.
Mientras avanzan las investigaciones, los equipos de rescate concentran sus esfuerzos en tres proyectos hidroeléctricos donde todavía podría haber trabajadores con vida. Hasta el momento, tres personas han sido encontradas con vida: dos ciudadanos nepalíes y un ciudadano chino.
A las labores de búsqueda se han sumado equipos de China, India y Corea del Sur, que trabajan junto a los rescatistas nepalíes. Sin embargo, las operaciones enfrentan grandes dificultades debido a las comunidades aisladas y a la magnitud de los daños provocados por el desastre.
Las autoridades y los especialistas mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes, mientras continúan los esfuerzos para determinar con precisión qué factores naturales y climáticos desencadenaron uno de los episodios más devastadores registrados recientemente en esta zona de los Himalayas.
