Santo Domingo.– Miembros del Ejército de la República Dominicana llegaron a Jimaní, provincia Independencia, con camionetas, tanquetas y decenas de militares para reforzar la seguridad en la zona fronteriza.
El despliegue se produce tras los incidentes registrados en Haití relacionados con el secuestro de soldados salvadoreños que participaban en labores de búsqueda de cuatro militares desaparecidos en ese país.
Las unidades militares fueron vistas entrando a la fortaleza de Jimaní, como parte del refuerzo de la vigilancia en la frontera dominico-haitiana.
Más temprano, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, calificó de «satánicas» a las pandillas haitianas y afirmó que «Dios nos concederá la victoria», en referencia a la búsqueda de los cuatro soldados salvadoreños desaparecidos tras una emboscada ocurrida el pasado domingo en las afueras de Puerto Príncipe.
Un contingente salvadoreño llegó el jueves a la capital haitiana para apoyar las operaciones de búsqueda de los cuatro militares, integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), un despliegue internacional creado para combatir a las bandas armadas en Haití.
«Todos los que se han enlistado son creyentes y hemos encomendado esta misión a Dios, mientras que las pandillas de Haití son satánicas y es de conocimiento público que hacen sacrificios humanos. Dios nos concederá la victoria. El Creador del Universo está con nosotros», escribió Bukele en un mensaje publicado en la red social X.
El mandatario salvadoreño respondió así a quienes cuestionan que su estrategia contra las pandillas en El Salvador pueda aplicarse en Haití, un país donde varias misiones internacionales han intentado restablecer la seguridad sin lograr una pacificación duradera.
Bukele también advirtió esta semana a las pandillas haitianas sobre posibles represalias si no liberan sanos y salvos a los militares salvadoreños.
Durante las últimas décadas, Haití ha sido escenario de distintas operaciones multinacionales impulsadas por las Naciones Unidas. Entre ellas figuran la intervención de 1994, liderada por Estados Unidos, que contribuyó al retorno al poder del entonces presidente Jean-Bertrand Aristide, y la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), desplegada entre 2004 y 2017.
La GSF, que cuenta actualmente con alrededor de un millar de integrantes, fue autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU para combatir a las bandas armadas y contribuir a la estabilización de Haití. Su mandato fue renovado por seis meses el pasado 29 de septiembre.
Según los datos citados en el informe, más de 5,700 personas han muerto o resultado heridas en Haití en lo que va de año a causa de la violencia de las bandas. La ONU también atribuye presuntamente a estos grupos más de 230 secuestros y la violación de más de 1,000 mujeres y niñas.
