SANTO DOMINGO, RD.- El modelo penitenciario impulsado por El Salvador con la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) se ha convertido en una referencia para varios gobiernos de América Latina, donde al menos 10 países han proyectado 16 megacárceles desde la inauguración del complejo salvadoreño en 2023, según un relevamiento de Insight Crime.
El CECOT, ubicado en Tecoluca, tiene una capacidad anunciada de 40,000 reclusos y fue construido en siete meses. Su gran escala y el esquema de seguridad implementado por el Gobierno de Nayib Bukele han colocado al complejo en el centro del debate regional sobre las estrategias para enfrentar al crimen organizado.
Entre los proyectos de mayor capacidad fuera de El Salvador figura el Centro de Retención de Emergencia de Honduras, diseñado para albergar a unas 20,000 personas. En Ecuador, el Gobierno de Daniel Noboa también propuso un complejo penitenciario con capacidad para 15,120 reclusos, en medio de su estrategia contra los grupos criminales.
Otros proyectos de menor escala avanzan en países como Paraguay, Argentina, Chile y Guatemala. En Paraguay, el Centro de Reinserción Social de Minga Guazú tiene capacidad para 1,300 presos; mientras que en Argentina se construye cerca de Rosario un complejo para 1,152 internos de máxima seguridad y alto perfil.
Sin embargo, no todas las iniciativas han avanzado hasta la etapa de construcción. El relevamiento señala que algunos proyectos en Panamá, Ecuador y Perú habían recibido autorizaciones, pero todavía no habían comenzado las obras. En Honduras, además, fue descartada una propuesta para construir una prisión en las Islas del Cisne por razones ambientales, mientras que otra iniciativa en Perú para un penal de 30,000 personas no obtuvo aprobación.
El análisis también advierte que aumentar la capacidad penitenciaria no constituye por sí solo una solución automática al crimen organizado. Según el informe citado, problemas como el hacinamiento, la falta de personal y los recursos limitados pueden favorecer la organización de los propios reclusos dentro de las cárceles.
Así, el mapa regional muestra una expansión de proyectos penitenciarios de gran escala, desde Centroamérica hasta el Cono Sur, con diferentes niveles de avance y capacidades, mientras el modelo del CECOT continúa siendo uno de los principales referentes de esta tendencia.
