Santo Domingo.- Durante su rendición de cuentas este 27 de febrero, el presidente Luis Abinader afirmó que “la República Dominicana no se hereda, se construye”, subrayando que el país no es una obra terminada que pasa intacta de una generación a otra, sino una tarea permanente que exige esfuerzo colectivo, respeto a las instituciones y compromiso ciudadano.
El mandatario sostuvo que la República se levanta cada día con su gente: con los jóvenes que se preparan y sueñan, con las mujeres que sostienen sus hogares y comunidades, con los trabajadores que madrugan, los emprendedores que arriesgan y los servidores públicos que actúan con honestidad. Señaló que nada de lo alcanzado ha sido casualidad, sino fruto del trabajo, el sacrificio y la convicción de que el país puede avanzar más cuando todos ponen de su parte.
Abinader también expresó que gobernar es servir y escuchar, y que cada generación tiene el deber de dejar una nación más justa, más fuerte y más digna que la que recibió. Aseguró que el pueblo dominicano ha decidido no retroceder ni rendirse, sino seguir adelante con dignidad, estabilidad y esperanza, poniendo siempre a la República Dominicana por encima de todo y pensando no en el próximo aplauso, sino en la próxima generación.
