Redacción.- Luke y Tom Stoltman, conocidos como los Stoltman Brothers y figuras destacadas del culturismo y el entrenamiento de fuerza, forjaron una historia de superación en la que el deporte transformó sus vidas y fortaleció sus lazos familiares.
Nacidos en Invergordon, Escocia, ambos alcanzaron la cima del “Hombre Más Fuerte del Mundo”, aunque los desafíos más profundos los enfrentaron fuera de la competencia: la convivencia con el autismo, diagnosticado a Tom a los cinco años, y el cuidado de la salud mental.
Infancia, autismo y los primeros pasos en el deporte
“Mis primeros recuerdos de Tom son de un niño rubio, muy feliz, siempre corriendo y obsesionado con el deporte. Jugaba a todo: fútbol, tenis, golf”, relató Luke Stoltman, el mayor de cinco hermanos.
Una diferencia generacional de 10 años los distanció durante la infancia. “No estuve mucho tiempo con Tom porque ya trabajaba en las plataformas petrolíferas. No sé si me admiraba, pero mi dedicación al gimnasio influyó en él”, afirmó Luke.
Las dificultades familiares fueron constantes. “Tom es autista. Le costaba mucho ir a la escuela. Recuerdo que mi madre me pidió llevarlo al gimnasio porque necesitaba algo que lo ayudara”, explicó Luke.
Tras el fallecimiento de su madre por cáncer en 2016, ambos hermanos apostaron por las competencias de fuerza y participaron juntos en una competición en Dubái en 2019, donde lograron el segundo y tercer lugar. “Eso me hizo pensar que aquí podríamos tener algo juntos”, compartió Luke.
