Redacción.-Falleció este lunes el ex primer ministro socialista de Francia Lionel Jospin a los 88 años de edad. Jospin, quien dio a Francia su semana laboral de 35 horas y luego se retiró de la política después de conducir al Partido Socialista francés a una derrota presidencial sísmica frente al incendiario líder de ultraderecha Jean-Marie Le Pen.
El actual primer ministro, Sébastien Lecornu, confirmó su fallecimiento luego de que una agencia francesa informara que Lionel murió este domingo.
Sin verse empañado por acusaciones de corrupción, Jospin restableció la credibilidad de los socialistas después de que escándalos de sobornos y fraude provocaran su caída en las elecciones parlamentarias de 1993.
Pese a sus esfuerzos, el socialista nunca se ganó el cariño de los votantes. Su actitud seria, unida a su matrimonio con la filósofa Sylviane Agacinski, alimentó la imagen de un primer ministro formal y reservado, más cómodo con los informes políticos que con despertar el entusiasmo.
Su notable ascenso político solo es comparable al trágico acontecimiento que lo liquidó, aquel 21 de abril de 2002. Ese día, la izquierda cayó en la primera vuelta contra Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional, un partido fundado por exmiembros de las SS y deudor de un inventario de viejos rencores que echaban raíces en Vichy y el colaboracionismo. Fue la antesala de una época en la que el Frente Nacional, convertido en Reagrupamiento Nacional (RN), se convertiría en la principal fuerza política del país.
Jospin fue contestado y, a veces, vilipendiado. Pero su muerte deja ahora un reconocimiento unánime a su figura. En declaraciones a France Info, el actual líder del Partido Socialista, Olivier Faure, expresó su “profunda tristeza” y “gran emoción” por el fallecimiento de Jospin, a quien designó como un maestro. Él era el elegido. Nos educó y nos formó a todos. Todos pertenecemos a esa generación que se forjó con Lionel Jospin, con la izquierda plural. Y fue él quien nos apoyó con su bondad. “Fue él quien participó en cada lucha y quien fue un referente, un modelo a seguir para muchos de nosotros”, declaró Faure.
Político íntegro, como le recordaba el actual líder del partido, responsable, se retiró de la vida política después de su fracaso en las presidenciales de 2002. Su resultado en 2002 —un 16,18% frente al 16,86% de Jean-Marie Le Pen— acabó con sus esperanzas de llegar al Elíseo. Si bien Le Pen perdió rotundamente la segunda vuelta frente al presidente de centro-derecha Jacques Chirac, Jospin nunca volvió a la primera línea de la política. En 2012, el presidente François Hollande le nombró presidente de su comisión para la renovación y la ética en la vida pública, encargada de erradicar la corrupción de la política francesa.
Nacido en Meudon, un barrio residencial a las afueras de París, el 17 de julio de 1937, Jospin fue el menor de una familia protestante en la que dominaba la figura del padre, un gran orador, recordaba Le Figaro esta mañana. Robert Jospin era un personaje singular, heredero de esa corriente libertaria y humanista que atravesó el siglo pasado. Su padre, Robert Jospin, fue maestro de escuela y organizador de la Sección Francesa de la Internacional Obrera, predecesora del Partido Socialista que Jospin acabaría liderando. Su madre, Mireille Dandieu, fue comadrona y más tarde se convirtió en enfermera y trabajadora social escolar.
Jospien ingresó en 1956 en el Instituto de Estudios Políticos de París, y se graduó en la Escuela Nacional de Administración (ENA), en Estrasburgo, donde se convirtió en trotskista, de la teoría y práctica de León Trotski que preconiza la revolución internacional permanente. Se unió a la Organización Comunista Internacionalista y adoptó el nombre en clave de Camarada Michel. Entró en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés en 1965, pero, en medio de las protestas estudiantiles contra el presidente Charles de Gaulle en 1968, dimitió y se fue a estudiar a Estados Unidos.
Al regresar a Francia en 1970, impartió clases de economía en una universidad de París durante más de una década. Se afilió al Partido Socialista en 1971. Tras ascender en sus filas, se convirtió en uno de los colaboradores de confianza del presidente François Mitterrand y orientó a figuras más jóvenes, entre ellas el futuro presidente François Hollande.
Pero en la década de los noventa, Jospin se situó al frente de un grupo crítico con los años de Mitterrand. En 1995, perdió por un estrecho margen su primera candidatura presidencial frente a Chirac. Dos años más tarde, Chirac convocó unas elecciones parlamentarias anticipadas que dieron a la izquierda el control de la Asamblea Nacional y obligaron al presidente a convivir con un gobierno de tendencia política opuesta, liderado por Jospin.
Hombre reservado y de convicciones firmes, Jospin deja la imagen de un dirigente íntegro, fiel a una cierta idea del Estado y del servicio público. Su trayectoria, hecha de conquistas y de una caída abrupta, resume en buena medida las esperanzas y las crisis de la izquierda francesa en el cambio de siglo.
