REDACCIÓN.- ¡Por poquito! Un helicóptero militar estuvo a punto de ser impactado por fuegos artificiales durante un espectáculo previo al partido de fútbol americano entre los Seattle Seahawks y los Chicago Bears, celebrado la noche del lunes 2 de noviembre en el estadio Lumen Field, en Seattle, Estados Unidos.
El incidente ocurrió durante las actividades previas al encuentro, cuando cuatro helicópteros militares UH-60M Black Hawk del Ejército estadounidense realizaban un sobrevuelo ceremonial mientras se interpretaba el himno nacional.
Sin embargo, cuando la última aeronave de la formación todavía se encontraba cerca del estadio, comenzaron a lanzarse fuegos artificiales desde la estructura del recinto, provocando explosiones luminosas a poca distancia del helicóptero.
El peligroso momento quedó captado en video, con imágenes grabadas desde las gradas y difundidas en redes sociales, en las que se observa cómo la pirotecnia estalla cerca de la aeronave, mientras algunos espectadores reaccionan con sorpresa y preocupación.
Aunque algunas imágenes dieron la impresión de que los fuegos artificiales alcanzaron el helicóptero, otras tomas muestran que pasaron muy cerca. Hasta el momento, no se ha confirmado que la aeronave recibiera algún impacto. Los helicópteros pertenecían al 2-158th Assault Helicopter Battalion, de la 16th Combat Aviation Brigade. La formación continuó su recorrido y no se habían reportado daños en la aeronave ni personas heridas.
El episodio ha generado cuestionamientos sobre la coordinación entre los responsables del espectáculo pirotécnico y las tripulaciones militares, debido al riesgo que representa el lanzamiento de fuegos artificiales cerca de aeronaves que vuelan a baja altura.
La situación también pone de relieve los peligros del uso de pirotecnia en eventos deportivos, especialmente cuando hay exhibiciones aéreas y grandes concentraciones de público. Una falla en el lanzamiento o un cambio en la trayectoria de los fuegos artificiales puede provocar incendios, quemaduras y otras lesiones, además de poner en peligro a deportistas, espectadores y personal de seguridad.
Hasta la publicación de los primeros reportes, el Ejército estadounidense y los organizadores del encuentro no habían ofrecido una explicación oficial sobre lo ocurrido.
