REDACCIÓN.- Mientras Haití continúa sumergido en una profunda crisis de violencia e inseguridad, en Tilolí, una comunidad ubicada en el litoral de la frontera norte, reina la tranquilidad. En esta localidad, situada en la carretera Internacional que conecta a República Dominicana con Haití, comerciantes y representantes de la sociedad civil aseguran que la convivencia y el intercambio comercial se mantienen, pese a la tensión que vive el vecino país.
Tilolí es una comunidad fronteriza situada en la ruta hacia Guayajayuco, en la provincia Elías Piña, donde ambos países comparten un espacio de intercambio comercial y convivencia. Su mercado binacional constituye uno de los principales puntos de encuentro entre dominicanos y haitianos que acuden a intercambiar productos.
La situación en la frontera vuelve a captar la atención nacional e internacional ante el envío de nuevos contingentes militares, la presencia de helicópteros salvadoreños en Jimaní y las informaciones sobre operaciones militares en territorio haitiano para localizar a cuatro soldados de El Salvador que habrían sido secuestrados por bandas criminales.
El despliegue de más de 2,000 militares salvadoreños, dispuesto por el presidente Nayib Bukele, ha generado interrogantes sobre el alcance de esa operación y su coordinación con la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), establecida por mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En medio de este escenario de violencia, el presidente Luis Abinader, aseguró que la frontera se encuentra en su mayor nivel de protección y advirtió que el Gobierno no permitirá la presencia de bandas criminales haitianas a menos de 20 kilómetros del territorio nacional.
«No vamos a permitir esas bandas a menos de 20 kilómetros de la frontera», sostuvo el mandatario, al explicar que las autoridades mantienen medidas preventivas para proteger la soberanía y la seguridad nacional.
El jefe de Estado también afirmó que, aunque Haití atraviesa una profunda crisis de seguridad, la situación no representa actualmente un riesgo mayor para República Dominicana, debido al fortalecimiento de la vigilancia fronteriza y al equipamiento de las Fuerzas Armadas.
Mientras continúan los acontecimientos en el vecino país, comerciantes y sectores de la sociedad civil de la frontera norte destacan la tranquilidad que, aseguran, prevalece en sus comunidades, en contraste con el panorama de violencia que afecta a Haití.
La estabilidad en la zona limítrofe se mantiene como una de las principales preocupaciones de las autoridades dominicanas, ante el desafío de preservar la seguridad nacional sin afectar las actividades comerciales y la convivencia de las comunidades fronterizas.
Sin embargo, la realidad que se observa en Tilolí contrasta con el panorama de violencia que afecta a otras localidades haitianas. Así lo expresan representantes de la sociedad civil, destacando que esta comunidad constituye un ejemplo de convivencia entre los dos pueblos.
El mercado binacional en esta localidad representa una tradición de intercambio que se remonta a varios siglos, cuando los hateros dominicanos trasladaban ganado hacia territorio haitiano para comercializarlo.
Mientras Haití enfrenta uno de los períodos más complejos de su crisis de seguridad, Tilolí muestra una realidad distinta en la frontera norte, donde el comercio y la convivencia entre dominicanos y haitianos continúan siendo parte de la cotidianidad.
