“Nunca he estado en la isla de Epstein, ni cerca, y hasta la declaración falsa y difamatoria de esta noche, nunca me habían acusado de estar allí, ni siquiera los medios de comunicación falsos.” sostuvo Trump, en su cuenta de Truth Social.
La reacción de Trump se produjo tras un monólogo de Noah en el que mencionó, en tono irónico, a Trump y a Bill Clinton en relación con la isla del empresario acusado de tráfico sexual. El presidente negó rotundamente haber estado allí, al tiempo que exigió una aclaración inmediata.
Trump también comparó a Noah con Jimmy Kimmel, a quien descalificó por los bajos niveles de audiencia de los Premios Óscar, y lo llamó “un completo perdedor”. Además, amenazó con emprender acciones legales contra el presentador y contra CBS, asegurando que sus abogados evaluarán una demanda “por un dineral”. En su mensaje, mencionó a George Papadopoulos, exasesor condenado por mentir al FBI durante la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016.
Más allá de la polémica con Noah, la ceremonia de los Grammy estuvo marcada por protestas contra la política migratoria de la Casa Blanca. Artistas como Bad Bunny y Billie Eilish aprovecharon la visibilidad del evento para manifestar su rechazo a las medidas impulsadas por Trump, lo que añadió tensión política a la gala.
Durante su intervención, Noah también aludió a la disputa de Estados Unidos por la soberanía de Groenlandia, bromeando con que Trump “necesita una nueva isla” tras la muerte de Epstein, comentario que amplificó la controversia.