REDACCIÓN.- Varios trabajadores de Google DeepMind, la división de inteligencia artificial de Google, han renunciado recientemente o están en proceso de abandonar la empresa debido a la preocupación que les generan sus contratos con organismos militares y el uso de esta tecnología en operaciones de guerra.
Entre quienes decidieron dejar sus puestos figura Sofia Liguori, ingeniera de investigación radicada en Londres, quien renunció esta semana después de tres años en la compañía. En declaraciones exclusivas a la BBC, pese a las restricciones de su contrato, expresó su inconformidad con el rumbo de la empresa y afirmó que le avergüenza trabajar para Google ante el creciente uso de sus sistemas de inteligencia artificial en operaciones militares.
Google figura entre las compañías tecnológicas que firmaron contratos con el Ejército de Estados Unidos a principios de este año para implementar herramientas de inteligencia artificial en entornos militares clasificados. Liguori también señaló como motivo de su salida la creciente colaboración de la empresa con los ejércitos estadounidense e israelí.
La situación ha reavivado el debate sobre los riesgos de utilizar inteligencia artificial en conflictos armados. Los críticos advierten que estos sistemas podrían no ser suficientemente fiables para aplicaciones militares sin pruebas adicionales, mayores medidas de seguridad y supervisión humana, ante las posibles consecuencias de errores en escenarios de combate.
