Así lo establece el informe final del Panel de Expertos de Naciones Unidas sobre Haití, correspondiente a 2026, que reconoce avances de las fuerzas de seguridad en la recuperación de espacios anteriormente ocupados por las organizaciones criminales, aunque advierte que esos resultados siguen siendo frágiles.
De acuerdo con las estimaciones recogidas por los expertos, las bandas pasaron de controlar aproximadamente el 85 % de la zona metropolitana de Puerto Príncipe a alrededor del 70 %, una reducción de 15 puntos porcentuales.
La disminución responde principalmente a las operaciones emprendidas desde finales de 2025 por la Policía Nacional de Haití, con el apoyo de unidades militares, contratistas internacionales y fuerzas multinacionales.
Sin embargo, el documento advierte que recuperar militarmente un territorio no significa necesariamente que el Estado haya conseguido establecer un control permanente sobre él.
Las bandas se reorganizan
Uno de los principales problemas identificados por Naciones Unidas es la capacidad de las bandas para adaptarse a las operaciones de seguridad, desplazarse hacia otras localidades y reorganizar sus estructuras.
En determinadas zonas, las organizaciones criminales han regresado después de la retirada de las fuerzas de seguridad, aprovechando la ausencia de medidas efectivas de estabilización.
El informe menciona específicamente el caso de Bel-Air, donde la banda Grand Ravine ha incrementado su influencia pese a las operaciones desarrolladas anteriormente.
Asimismo, las intervenciones en el centro de Puerto Príncipe han provocado desplazamientos de grupos armados hacia la periferia suroeste de la capital, donde han proliferado nuevos puestos de control ilegales.
En Carrefour, los dirigentes de bandas y otros actores criminales continúan operando, mientras que las organizaciones delictivas utilizan incluso sucursales bancarias para realizar transacciones relacionadas con el pago de rescates.
Controlan carreteras y rutas hacia República Dominicana
Aunque las autoridades han conseguido avances en determinados barrios de Puerto Príncipe, las bandas mantienen el control de importantes carreteras nacionales que comunican la capital con otras regiones del país.
Esta situación les permite obtener ingresos mediante el cobro ilegal de peajes, la extorsión a transportistas y comerciantes y el control del movimiento de mercancías.
El documento destaca especialmente el departamento del Centro, donde las bandas 400 Mawozo y Canaan conservan influencia sobre localidades estratégicas y rutas que conducen hacia la frontera dominicana.
Estas vías son utilizadas para el transporte de mercancías, además de constituir una fuente importante de ingresos para las organizaciones criminales.
La persistencia de ese control representa un desafío para las autoridades haitianas y un factor de preocupación para República Dominicana, debido a la proximidad de esas estructuras armadas a su territorio.
Divisiones internas provocan nuevas matanzas
La alianza criminal Viv Ansanm, que durante más de dos años permitió la coordinación de numerosas bandas, también ha experimentado divisiones y enfrentamientos internos.
Las disputas responden fundamentalmente al control territorial y a la distribución de los ingresos obtenidos mediante actividades ilícitas.
Entre el 6 de marzo y el 31 de julio de 2026, los enfrentamientos relacionados con esas divisiones en Cité Soleil y la llanura de Cul-de-Sac dejaron 613 muertos y 375 heridos, según los datos recogidos por el Panel.
La violencia también provocó desplazamientos de población y numerosos abusos contra civiles, incluidos actos de violencia sexual.
En Bajo Artibonito, las bandas Gran Grif, Kokorat San Ras y Canaan protagonizaron ataques coordinados de una intensidad excepcional contra numerosas comunidades.
El respaldo político y económico
El informe identifica un entramado de relaciones con determinados actores políticos, económicos y de seguridad que facilita financiación, recursos, protección e información a las organizaciones criminales.
Estos vínculos dificultan las investigaciones, favorecen la impunidad y permiten que los dirigentes de las bandas evadan las operaciones policiales.
En consecuencia, el Panel advierte que las acciones concentradas únicamente en neutralizar a los líderes criminales resultarán insuficientes si no se desarticulan las redes que sostienen sus actividades.
Avances todavía insuficientes
Pese a los resultados obtenidos mediante las operaciones de seguridad, Naciones Unidas considera que Haití continúa enfrentando serias dificultades para restablecer la autoridad estatal.
La Policía Nacional mantiene limitaciones de personal, equipos y recursos, mientras persisten problemas de corrupción y ausencia de una estrategia nacional integral de seguridad.
La proliferación de grupos de autodefensa y empresas privadas de seguridad constituye otro desafío, debido a que algunos de esos actores también participan en actividades ilícitas y violaciones de derechos humanos.
