El movimiento telúrico ocurrió exactamente a las 08:43 (hora local) y tuvo su epicentro a 16 kilómetros al suroeste de Quilca, en Camaná. De acuerdo con el reporte del IGP, el temblor se originó a una profundidad de 47 kilómetros, con coordenadas geográficas de -16.78 de latitud y -72.56 de longitud.
Debido a la intensidad del sismo, la Red Sísmica Nacional emitió un nivel de alerta de color amarillo. Sin embargo, tras evaluar las características del evento sísmico, las autoridades correspondientes descartaron la posibilidad de que se generara un tsunami en la costa peruana.
Horas después del temblor en Arequipa, se registró un segundo movimiento telúrico de magnitud 4.5 en la vecina región de Ica, manteniendo en alerta a los organismos de gestión de riesgo en el sur del país.
El monitoreo de estos eventos sísmicos está a cargo del Censis del IGP, organismo que recopila información en tiempo real a través de la Red Sísmica Nacional. Esta infraestructura tecnológica está desplegada en todo el territorio peruano para garantizar una medición precisa.
La red sísmica integrada está conformada por una amplia serie de sensores de velocidad, aceleración y desplazamiento. Gracias a estos instrumentos distribuidos estratégicamente, las autoridades pueden analizar de manera inmediata el comportamiento telúrico e informar oportunamente a la población.
