REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Un incendio provocado por la fuga de gas de una pipa que transportaba casi 50,000 litros de combustible generó el pánico el pasado 10 de septiembre cerca del Puente de la Concordia, en Iztapalapa, México, dejando 67 heridos y tres muertos. En segundos, la nube de gas se transformó en llamas que se expandieron rápidamente por la zona.
En medio del caos, Alicia Matías Teodoro, de 49 años, actuó con heroísmo; se colocó sobre su nieta Azuleth, de dos años, para protegerla del fuego y caminó con ella en brazos en busca de ayuda. Un policía que estaba cerca tomó a la niña y la trasladó a un hospital para recibir atención médica de emergencia.
Lamentablemente, Alicia sufrió quemaduras en el 98% de su cuerpo que le provocaron la muerte, mientras que su nieta, pese a recibir quemaduras de tercer grado, responde favorablemente al tratamiento. Su sacrificio quedó como un ejemplo de amor incondicional y valentía, recordando la fuerza protectora de madres y abuelas.
“Creo que alcanzó a tapar a la niña”, dice Rosa Icela, y en sus palabras hay orgullo, un reconocimiento silencioso a la fortaleza de su madre.
Alicia caminó con Jazlin en brazos en busca de ayuda y se encontró con el policía segundo Sergio Ángel Soriano Buendía, del Sector Cetram Santa Marta, quien no dudó en tomar a la pequeña en sus brazos para ayudarlas.
La imagen de Alicia con la piel quemada, apenas con un chaleco que le cubría el torso y unas botas negras en los pies, da cuenta de la tragedia que dejó 67 heridos y tres muertos.
Luego, el policía Soriano Buendía buscó ayuda y a bordo de una motocicleta particular logró llevar a la menor a un hospital para recibir atención de emergencia.
“Hablé con mi hermana por videollamada, y gracias a Dios la bebé está estable”, comparte Rosa Icela, mientras espera noticias afuera del Hospital General del IMSS de Los Reyes La Paz, a donde las trasladaron, como a otros de los lesionados.
Sobre Alicia comenta: “Tiene 90% del cuerpo con quemaduras”, explica Rosa Icela, con la voz quebrada por la impotencia. “No sé si la van a trasladar, no sé qué sigue. Desconozco todo ese proceso”.
Alicia, habitante de la alcaldía Venustiano Carranza, fue trasladada ayer por la noche al Hospital Magdalena de las Salinas, en Gustavo A. Madero. Cuando las llamas se acercaron, Alicia no pensó en sí misma: cubrió con su propio cuerpo a la pequeña Azuleth. Un video que circula en redes sociales muestra el momento en el que Alicia, con quemaduras severas en la piel, sin cabello y con la ropa completamente chamuscada, pide ayuda a un policía. La pequeña fue llevada a un hospital cercano y puesta a salvo. Pese a recibir quemaduras de tercer grado, la niña se encuentra reaccionando al tratamiento, dijo su madre a Telediario.
La señora Alicia sufrió quemaduras en el 98% de su cuerpo, contó a Milenio otra de sus hijas. El Gobierno de la Ciudad de México dio a conocer que, al viernes por la mañana, Alicia Matías Teodoro se encuentra en estado grave y lucha por su vida. “Mi mamá es una gran mujer, aparte de darme la vida, le salvó la vida a mi hija”, dijo a medios la madre de Azuleth.
En el sacrificio de doña Alicia se refleja el corazón de tantas madres y abuelas que son imagen viva de Dios: protectoras, generosas y dispuestas a dar la vida sin esperar recompensa. Su gesto no solo salvó a su nieta, también nos recuerda que el amor verdadero es más fuerte que el miedo y más poderoso que el fuego.
