Netanyahu gana elecciones en Israel, pero su coalición no logra la mayoría

Agencias
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Redacción.- El partido de Benjamín Netanyahu ha ganado las elecciones legislativas celebradas el martes en Israel, pero el primer ministro no lograría, ni siquiera con los apoyos de sus aliados ultranacionalistas y religiosos, la mayoría de escaños del Parlamento necesaria para seguir gobernando.

A las 9.00 am del miércoles (08.00 en España) y una vez escrutado más del 66% de los votos, el partido del primer ministro, el Likud (derecha), aumentaba poco a poco su ventaja y habría obtenido 28 diputados sobre un total de 120. Yashar (centroderecha), de su adversario, Gadi Eisenkot, sumaría 21, menos de lo que vaticinaban las encuestas previas a estos comicios, que lo situaban como primera fuerza.

Netanyahu gana las legislativas, pero también pierde. Su formación es la más votada, pero no llega a los 32 escaños logrados hace cuatro años. Además, sus socios ultranacionalistas y religiosos tampoco han ampliado su base electoral. Esto hace imposible que el bloque llegue a 61 diputados, es decir, la mayoría suficiente para formar un Gobierno. El actual Ejecutivo de coalición sumaría unos 56 escaños, frente a los 63 que tiene hoy en el Parlamento. El bloque anti-Netanyahu, formado por Eisenkot y sus aliados (una mezcla heterogénea de partidos judíos, principalmente de centroderecha y derecha) se sitúa en 48, según estos resultados parciales. Las dos listas electorales árabes sumarían 16 escaños y serían indispensables para la formación de un futuro Gobierno y evitar así nuevas elecciones.

Estos comicios, los primeros desde el ataque de Hamás en Israel en 2023 y una sucesión de guerras en Oriente Próximo, registraron un 77% de participación, una cifra muy alta e inédita desde hace más de 25 años.

“Debemos formar un Gobierno nacional de derechas y fuerte”, ha celebrado Netanyahu durante la madrugada ante las decenas de seguidores que le aguardaban en Jerusalén. “Ha quedado claro algo incontestable: el Likud es la primera fuerza de Israel”, ha asegurado el primer ministro, que ha vuelto a demostrar que nunca hay que subestimarlo ya que es capaz de dar la vuelta a meses de encuestas desfavorables.

Pero parece claro que, tras 19 años en el poder en tres etapas distintas desde los años noventa del siglo pasado, Netanyahu comienza a pagar en las urnas la factura de una legislatura marcada por el radicalismo de sus socios en el Gobierno, el cruento ataque de Hamás y el incremento de los problemas domésticos, comenzando por el aumento del coste de la vida y la negativa a obligar a los ultraortodoxos a realizar el servicio militar obligatorio, en un momento en que faltan soldados y sobran terrenos de conflicto para Israel, como Gaza y Líbano.

También ha pesado en la decisión de los votantes israelíes la negativa del primer ministro a crear una comisión independiente de investigación sobre los graves fallos de seguridad que se cometieron el 7 de octubre de 2023. Además, los electores tampoco olvidan su claro interés en evadir la justicia, que quiere sentarlo en el banquillo por corrupción, es otro de los temas que más indigna a sus críticos.

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